Una adaptación razonable es una modificación o ajuste a un trabajo, entorno laboral o proceso que permite que un empleado con una discapacidad física o mental tenga igualdad de oportunidades laborales. Una adaptación razonable puede incluir cambios en las tareas laborales, permisos de ausencia, ajustes a los horarios de trabajo, reubicación/reestructuración de un área de trabajo, provisión de ayudas mecánicas o eléctricas y adaptaciones similares.
Al determinar qué adaptación es razonable, el empleador debe participar en un proceso interactivo de buena fe con el empleado discapacitado. El hecho de que un empleador no participe en el proceso interactivo o no proporcione a un empleado discapacitado una adaptación razonable puede resultar en responsabilidad para ese empleado por esa falla.
Comuníquese con nosotros para una consulta si cree que su empleador o ex empleador no participó en un proceso interactivo de buena fe o no proporcionó una adaptación razonable.
